ESCRITOS

MISIÓN Y VISIÓN: COMPOSITOR 2011
OPINIONES SOBRE EL ARTE DE COMPONER

“Los sistemas son productos de aquella razón que nuestros antepasados hicieron único amo del cuerpo, en el que el alma era un prisionero. Los viejos sistemas atribuían todo el poder al primer sirviente del cuerpo, la razón. Pero seamos conscientes de que la razón, a menos que sea constantemente alimentada por una inspiración más elevada desde lo supra racional, continuamente hace las combinaciones con todo lo que está acumulado en ella y puede, en cualquier momento, proclamar lo que se le dé la gana como verdadero –aun puede proclamar lo opuesto como verdadero-. Uno puede usar la razón para cualquier propósito. Puede sostener cualquier opinión. Puede justificar, probar o refutar todo. Y si uno no ha aprendido a manejarla, puede correr locamente sin pararse nunca. Es un instrumento útil, nada más y nada menos. Es una computadora modelo. Pero ¿quién la usa? y ¿para qué? “
Fragmento de la “Carta abierta para quienes deseen se músicos” Por  Karlheinz Stockhausen

UNO
La concepción humana del arte, de la música y del funcionamiento del mismo universo,  todavía es limitada para entender como coexisten elementos antagónicos y muchas veces contradictorios. En ese sentido, asumir definiciones y conceptos axiomáticamente sólo nos permitiría comprender aspectos que representen una fracción ínfima con relación a la organización del Todo.  ¿Cómo puedo entender la infinitud del universo? ¿Cómo puedo estar completamente seguro de la existencia de Dios? ¿Cómo puedo asumir que una teoría es la apropiada cuando existe otra que la contradice? Y por último ¿Cómo puedo desarrollarme como músico en este mundo de contradicciones?
Dado que la música y el arte son completamente maleables a diferentes contextos e individuos, parecería vano desarrollar teorías generalizadoras y sustentarlas científicamente. Sin embargo,  sería un error encerrarse en un cuarto oscuro y escapar de la existencia del mundo de las ideas, de la teoría, y de los sistemas, no se puede escapar de la naturaleza humana,  esa facultad de cuestionar y pretender resolver lo irresoluble. En este sentido como músico, no me atrevo a asumir completamente algo como verdadero, solo puedo dar suposiciones que considero necesarias para sobrellevar la dificultad que se me presente sobre ese mundo tan variante y relativo que es la música.
En gran parte de los escritos que hablan sobre la creación y el origen de la vida y el universo, se denota un contraste dual entre el silencio y el ruido, además de evocar el poder de la palabra como ente generador. El mundo, teológicamente, es el efecto de la palabra divina pronunciada en el origen de los tiempos. En consecuencia, el sonido de ésta puede comprenderse como un símbolo de la realidad sobrenatural.
Si nos apoyamos en una visión científica, es suficiente la musicalidad de la palabra “big bang” o “big crunch” para poder imaginar la magnitud sonora de esos momentos. Por otro lado, la misma teoría asevera la cualidad eterna del sonido – en física el sonido es consecuencia del movimiento – la música tiene la misma dinámica que el universo, movimiento perpetuo.
Toda cultura conocida ha tenido alguna forma de manifestación musical.  La expresión de las emociones y las ideas humanas a través de la música, están relacionadas con todos los aspectos de una cultura, como la religión, la organización política y económica, el desarrollo técnico y tecnológico, la actitud de los compositores y su relación con los oyentes, las ideas estéticas de cada comunidad, la función del arte en la sociedad, así como las variantes biográficas de cada autor. Al parecer en cualquier visión, la música es un enorme espejo de la realidad.
La música por tanto es una manifestación universal, una forma de expresar, trascendiendo la existencia del todo, cuyo Germen nace en la primera expresión. El hombre no es el inventor de la música, la música inventó al hombre, teológicamente la música es el poder creador de Dios, y físicamente el hombre es la consecuencia del sonido primigenio. El hombre artista al igual que el hombre científico, es solamente  un descubridor.

DOS
Una de las formas humanas de “Descubrimiento” es la composición musical. El compositor cambia al igual que la música según la cultura a la que pertenece, responde a una necesidad social de manera directa o indirecta, podríamos decir, que expresa consciente o inconscientemente lo que el contexto le manda. Sus propuestas son una reacción al entorno aunque proponga ideas contrarias al pensamiento común de un grupo humano.
                Los obstáculos de la composición –las ilusiones de la creación y el conocimiento- son esencialmente parte de la historia de la música. Especialmente los compositores, al igual que los científicos, siempre han tenido que batallar en contra de los dogmas de lo aprendido.
Es importante considerar que el arte de componer es esencialmente un proceso comunicacional. El proceso de comunicación se logra cuando el mensaje encuentra una reciprocidad entre el emisor y el receptor. Si uno de estas las fuentes se encuentra fuera de contexto el mensaje no llega o se tergiversa. Dado que la música es un lenguaje, o bien un medio de expresión de ideas se relaciona perfectamente:


EMISOR = INTÉRPRETE                                       RECEPTOR = PÚBLICO

La fuente de la información, en la música es dada por el Compositor. Entonces se denotan tres ejes fundamentales para plasmar una idea:

                                                       
COMPOSITOR    INTÉRPRETE  PÚBLICO


Si la comunicación entre estas tres entidades es fluida, la obra impacta. Por lo contrario:
·         Si el intérprete no se relaciona afectivamente con la esencia de la obra se produce un gran sesgo entre la idea que quiere plasmar el compositor y el público.
·         Si el compositor no considera las cualidades del intérprete generará una verdadera incomodidad en éste y el público antes que la idea se lleva la incomodidad.
·         Si el compositor y el intérprete logran una simbiosis pero no se mide la importancia de decir lo que se quiere decir en el momento y el entorno adecuado, la obra tampoco se consolida. Y no tiene nada que ver con el gusto, en los estrenos de las obras consideradas revolucionarias históricamente, en muchos casos hubo una reacción negativa del público, por lo mismo tuvieron un fuerte impacto. Lo peor que le puede pasar a la obra es una reacción nula o sea nada.

Creo que componer es esencialmente: Descubrir, Formar varias cosas de una y decir algo en un momento propicio.

TRES
En épocas anteriores y en diferentes culturas además de no estar marcado el límite entre la composición y la interpretación, la funcionalidad que exigía el oficio del compositor conminaba a éste a ser muy productivo. Es realmente asombroso el hecho de que J. S. Bach estaba obligado a componer (además de cumplir otras funciones y deberes) una Cantata para cada domingo, la cantidad de horas empleadas para la composición de 104 sinfonías por Joseph Haydn,  o la cantidad de tarkeadas que se conocen gracias a esos personajes celosísimos que revelaban melodías a las comunidades andinas sin tener un sentido de pertenencia alguno con la obra. Un entorno muy productivo, pero un poco despojado de libertad.
En la actualidad somos libres de proponer cualquier idea que se nos venga en gana, de difundirla formalmente o informalmente, sin embargo, el arte de componer música pasa de ser un oficio, a ser un fantasma, es un arte tácito, es pertenencia de cualquier persona que quiera plasmar alguna idea en sonido. La funcionalidad artesanal de la composición se traslada a disciplinas nuevas, como el cine y otras artes  audiovisuales. Los improvisadores componen instantáneamente. Los directores de orquesta al plantear una versión, recrean y reordenan con una visión propia la obra de otro músico.
La demanda de “compositores al papel” cada vez es más reducida, si el compositor no tiene los contactos y las influencias suficientes, entonces no puede acceder fácilmente a  la ejecución de su obra. Una salida casi obligatoria es gestionar y “tocar tú mismo”,  un intérprete obligado. No obstante, es un tanto sacrificado pero muy gratificante, aunque niega la oportunidad a uno, de escuchar la obra como la percibe el público.
Ahora bien, es importante considerar que la producción de música en la actualidad, es inevitablemente víctima y partícipe de la globalización, experimenta radicales transformaciones cuando se sumerge en los procesos de producción y difusión masiva. El compositor debe adecuarse al contexto para consolidarse y eso exige versatilidad, el riesgo es volverse servil a la industria cultural y entrar en formatos que si bien son norma para comerciar satisfactoriamente, condicionan a la idea musical genuina a tomar un rumbo artísticamente no deseado, una tergiversación de uno mismo.  
Aunque la composición está más libre que nunca, el rol del compositor en la actualidad es borroso comparado con épocas anteriores, y está obligado a desarrollarse en otras áreas ajenas a ésta disciplina. Sin embargo, el arte de componer, sigue manteniendo la cualidad adictiva que lo caracterizó siempre: Formar de varias cosas una.

CUATRO
En el entorno boliviano al igual que en otros países latinoamericanos, vivimos en un tiempo en el que la condición humana es producto de fuertes conmociones de siglos pasados. Si bien no hemos perdido por completo los valores y el sentido de las relaciones, muchas veces difuminamos los límites entre lo falso y lo honesto de nuestra propuesta artística. Así como los sistemas económicos, tendencias políticas y metodologías que importamos o intentamos retomar de nuestro pasado ancestral son forzados a adecuarse al contexto actual, ocurre con los formatos que utilizamos en el arte y en la educación artística, fenómeno que tiene como consecuencia una deceleración del proceso productivo, un descenso en la calidad de las obras y un enorme e ingrato distanciamiento entre el artista y el público, y  entre el compositor y el público.
En lo que se refiere a la composición musical en el ámbito pedagógico, un factor relevante es que aquellos formatos y sistemas han sido absorbidos por la academia y muchas veces tergiversados por la misma. Por ejemplo, Algunos espacios académicos sin mala intención, todavía se mantienen en la idea de que la mayoría de los educandos toquen o compongan estéticamente igual, deberíamos preguntarnos: ¿Realmente será esa una necesidad del músico y del escucha, o simplemente la creamos con un fin comercial y de esconder lo que realmente tenemos que decir por más burdo y grosero que parezca?, o más allá, ¿Hasta qué punto nos siguen sorprendiendo y conmoviendo los diferentes estilos, escuelas, formatos o tendencias fundados en paradigmas procedentes de culturas donde se realizó una profunda pero extenuada “academización”?
Parecería ser que el músico académico boliviano ha perdido tempranamente la capacidad de asombro, y ha adquirido una muy baja autoestima. Y lo peor de todo, es que esa actitud es constantemente proyectada al público. Pese a la sed de producción artística de impacto que está más vigente que nunca.
Un punto de partida acertado para iniciar un proceso de sanación, es realizar el ejercicio de observar qué recursos de nuestro entorno más cercano son realmente utilizables y aplicables. Seguramente son una infinidad.

MISION Y VISIÓN COMPOSITOR 2011
·         El compositor debe constantemente descubrir no solo ideas, sino también mecanismos para hacer que las ideas se desarrollen musicalmente y socialmente.
·         El compositor debe ser un conocedor de los contextos en que quiere sumergirse
·         El compositor debe ser un promotor constante de otros compositores.
·         El compositor debe tener la percepción abierta el mayor tiempo posible.
·         El compositor es un conector entre la música y otras disciplinas artísticas.
·         El compositor es honesto con lo que quiere decir.
·         Estéticamente el compositor se equivoca, y el arte y la música se desarrolla a partir de errores estéticos.